101 Días de Diálogos con mi SER

DIA 93

3 de Noviembre de 2022, 5:40 a.m.

GRACIAS GRACIAS GRACIAS

YO: Hoy siento fuertemente la gratitud, a pesar de estar y sentirme todavía dormida en la silla, la sensación de gratitud interna es amorosa, alegre, entusiasta, me doy cuenta como la vida me acompaña en todo momento y esto es con todos sin excepción, ayer en una sesión con una cliente me di cuenta de como estamos acostumbrados al drama y al dolor, como nos hemos ambientado a ello, tanto que no hacemos otra cosa que llamarlo apenas tenemos un recuerdo, una excusa para poder hacerlo presente. Evidentemente vivir en el drama nos ayudó a evolucionar y es allí donde durante años nos sentimos como en casa, estamos dando vueltas desde hace años en la misma discusión, el mismo sentimiento de dolor y culpa, pues de esa forma nos sentimos de alguna manera salvos. Decir esto incluye a mí misma “claro que si”, pues verme en el problema o en el drama parecería que nos hace sentir útiles, empíricos, amorosos, fáciles de amar. Siento que todo esto ya es parte evolutiva pasada, que la prueba, la lección la hemos superada. ¿Cual sería ahora el motivo para cambiar esto que nos es tan familiar, tan cómodo y espontáneo (la queja, el drama, la culpa, el dolor, el rencor, el sufrimiento…)? ¿Cuál sería la emoción que nos atrae más que la zona de confort conocida?

El entusiasmo, alzarse de la cama con la alegría de vivir por el hecho de vivir la vida misma. Sería maravilloso yo creo, pero ¿Cómo podríamos lograrlo? Pues hay ciertas situaciones básicas de supervivencia que no cambian y el comer, dormir y reproducirse en seguridad se mantiene. ¿Qué podría cambiar para poder generar ese entusiasmo, que nos olbique o fuerce a reconocer en nosotros esa la alegría, ese entusiasmo de vivir?

El amor, el sentirnos eternamente presentes es lo que no nos hará correr para obtener la zanahoria, creemos que el tiempo se nos acaba continuamente y no nos permite frenarnos para conocernos, para comprendernos, para reconocernos. Reconocer quienes somos realmente, que queremos experimentar, que decidimos co-crear en nuestra expresión de vida, creo que la falta de conocimiento, de consciencia de conocer nuestras partes, hace que sigamos como pollos sin sus cabezas en inercia de movimiento, en la supervivencia, hasta es increíblemente lógico que se haya desarrollado de esta forma, este proceso llamado vida, pero actualmente es un modelo de vida viejo, obsoleto, no más evolutivo pues el dolor, el drama y el sufrimiento ya no tienen el mismo efecto que antes, ya que el corazón invita a vivir a enamorarnos de la vida y sus maravillas, a conocer mundos nuevos, a vivir la naturaleza, a estar en armonía con los demás, en red, en cooperación, en alegría y paz, pues no hay ninguna otra aparte donde ir, la experiencia es en la tierra, solo que por muchos años estuvimos confundidos en querer sobrevivir en la tierra para luego poder vivir en el cielo felices. Si leo y releo esta ultima frase me doy cuenta de que fue un cuento, un simple cuento, una única idea sin sentido y sin una base teórica, científica, histórica, simplemente una idea sostenida por muchos.

La conexión interna que tenemos con el universo nos ha conducido a mantenerla sintiendo que esta experiencia era solo de pasaje, pues nos sentimos pasajeros en esta vida, en esta tierra y es allí donde creemos que el fin, el final, el partir, no quedarnos, corremos durante toda nuestra existencia en esa dirección, manteniéndonos en vida para poder vivir en el dolor y así asegurarnos los cuidados, el amor, la empatía de los otros y la ayuda de los demás hacia mi.

Es increíble poder ver esto, pues la lógica deja de ser lógica, pues al final no se llega nunca al objetivo porque ni siquiera sabemos que sucede cuando no estamos más en la tierra, existen testimonios del pasaje intermedio, personas que estuvieron cerca de la muerte y sintieron y vieron emotivamente su espiritualidad o cuerpo más sutil. Pero muerto y resucitado solo El Maestro Jesús, el nos mostró la vida física en un cuerpo inerte. Y también así nos quedamos anclados en su muerte, en su dolor, en el sufrimiento, es ese pasaje por el cual creo un gran y enorme regalo que la muerte no sea muerte como la pensamos, ni la conocemos, es una nueva vida a la que nos afrontamos luego del sufrimiento, esto es algo que ya está trascendido en estos tiempos, la vida es ahora, nuestro cuerpo late de vida hoy. Lo espectacular que el maestro Jesús en su curso vivo, fue una dedicación hacia los demás, cultivando el amor, la templanza, la empatía, el paso en el peregrinar hacia la experiencia de la vida misma, al sentir que somos uno y que el ser humano es parte del todo como así también todos los reinos. Gracias gracias gracias el sentir que toda mi existencia tiene la posibilidad de renacer es la alegría de vivir. Pues ese fue el gran mensaje de Jesús, renacer a la alegría de vivir, desde el amor y la entrega de quien yosoy hacia los demás, desde mi amor que he cultivado previamente en mi.

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